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Discurso realizado por el Presidente de Colbún en la Junta de Accionistas 2014

abril 25, 2014

Señores accionistas,

Quisiera comenzar con una mirada del entorno del sector para luego compartir con ustedes algunos hitos relevantes del año y la visión futura de la Compañía. Se ha escrito y discutido mucho sobre los desafíos del sector eléctrico. En la Junta de Accionistas del año anterior compartí con ustedes un análisis de parte de ellos. Casi todos los elementos que conversamos el año pasado siguen presentes.

Sólo por recordar algunos:
• Mencioné el desequilibro entre una demanda creciente de energía eléctrica y una oferta competitiva sustentable para abastecerla;
• Mencioné cómo las largas e inciertas tramitaciones ambientales y de otros permisos sectoriales, seguidas de procesos de judicialización, dificultaban las decisiones de inversión;
• Cómo Clientes industriales y mineros enfrentaban problemas para conseguir un suministro competitivo de largo plazo para abastecer sus planes de crecimiento;
• Cómo los costos de generación eléctrica se habían mantenido altos y volátiles;
• y finalmente mencioné cómo las Comunidades vecinas y la sociedad en general demandaban legítimamente más participación y protagonismo y mejores estándares medio ambientales en todas las actividades productivas.

Sobre estas materias hay bastante consenso entre los diversos actores, lo que corresponde ahora es actuar. Debemos partir con un proceso de diálogo público privado, como el que ha iniciado el ministerio de energía, con la participación del Estado, de la sociedad civil y del sector privado, no para afinar los diagnósticos o postergar decisiones, sino que por el contrario, para tomarlas. Se requiere impulsar un plan ambicioso de nueva capacidad de generación eléctrica competitiva, sustentable y segura. El desarrollo económico y social de un país va acompañado de mayor uso de energía. Esta es una realidad irrefutable.

En Colbún estamos preparados para ser un agente que participe de este desafío,aportando con lo que sabemos hacer: “desarrollar y gestionar activos de infraestructura energética,integrando con excelencia las dimensiones económicas, técnicas, medioambientales y sociales para generar valor de largo plazo”, tal como lo establece nuestra Misión. Permítanme explicarles por qué creemos que Colbún está preparado para ser parte de este desafío, y al mismo tiempo aprovecharé de repasar con ustedes algunos hitos relevantes del año pasado.

Primero, estamos terminando la puesta en marcha de nuestro principal proyecto, el Proyecto Hidroeléctrico Angostura de 316 MW, y así concluimos un ciclo de inversión que iniciamos el año 2006, que incluyó nueva capacidad por sobre 900 MW en la cual invertimos aproximadamente US$ 2.000 millones, lo que nos posicionó como la empresa que más capacidad aportó al Sistema Interconectado Central en el mismo período.

Vale la pena recordar que este plan de inversión junto con el de muchas otras empresas, fue el resultado en su minuto de una necesidad del país de reemplazar el aporte de energía eléctrica en base a gas natural importado desde Argentina que perdimos. Esta necesidad fue asumida con prontitud por los diversos actores. A través de un proceso de diálogo público privado como el que hoy nuevamente requerimos, los actores de entonces llevaron a cabo un importante cambio regulatorio – la llamada Ley Corta II, que generó las señales necesarias para incentivar las inversiones que hoy conocemos.

Volviendo a nuestra Central Angostura, más allá de aportar alrededor de 1.500 GWh en un año hidrológico medio según la estadística histórica, lo que representa un 3% del consumo del SIC, equivalente al 70% del consumo de Concepción, y además de ser la central hidroeléctrica más grande construida en Chile en la última década, creemos que marca una nueva forma de hacer proyectos integrando a la comunidad, el medioambiente y otras actividades como el turismo, a la operación de la central. Los invito a visitar el sitio web www.angosturadelbiobio.cl para conocer el Parque Angostura que se está desarrollando en torno a la central y su embalse, y las actividades que en él se practican.

Segundo, estamos robusteciendo nuestros resultados. Hemos cerrado el año 2013 con un flujo operacional de US$ 352 millones (medido cómo EBITDA). Esta cifra, que no nos satisface, se logró a pesar de haber experimentado un cuarto año seco que llevó la generación hidroeléctrica a su mínimo histórico de 4.856 GWh.

Estamos conscientes que la rentabilidad sobre activos aún es baja pero debemos considerar que hemos experimentado, como se dijo, el ciclo más largo de sequía con que se cuenta registro, al mismo tiempo que hemos desarrollado un importante plan de inversiones que recién a partir de este año empieza a entregar plenamente sus frutos. En efecto, con la puesta en marcha de la referida central Angostura, el vencimiento de algunos contratos de suministro de principios de los 2000, y el mejor equilibro comercial que estos factores conllevan, entre otras razones, nos permiten proyectar niveles de rentabilidad de largo plazo consistente con los niveles de riesgo de esta industria. Así lo ha entendido el mercado bursátil que le ha dado a Colbún una rentabilidad de +18% este año, una de las más altas del IPSA.

Tercero, nuestra estructura financiera ha seguido evolucionando positivamente. Durante el año 2013 refinanciamos toda nuestra deuda de corto plazo vía un crédito sindicado a tasas y plazos muy atractivos. Hoy nuestra deuda tiene una tasa de interés promedio de un 5%. También hemos explorado el mercado de deuda internacional y nacional de largo plazo, y podemos decir que tenemos acceso a financiamiento competitivo para financiar nuestro plan de crecimiento futuro, al cual me referiré a continuación.

En efecto tenemos una importante cartera de proyectos futuros. Una 2ª unidad de generación a carbón de 350 MW en nuestro Complejo Santa María ubicado en la comuna de Coronel. Hemos optimizado su diseño, incorporando tecnología para cumplir con la exigente norma de emisiones, e iniciamos el proceso para informar estas materias a la autoridad ambiental. Por otro lado, la primera unidad del complejo tuvo durante el año 2013 un factor de planta de 86%, superior a la media del SIC para centrales similares. Adicionalmente, y en consistencia con nuestro objetivo de hacer partícipe de nuestra operación a nuestras comunidades vecinas, el mes de noviembre hicimos una cuenta pública con la presentación del “Balance Socio-ambiental y Productivo del Complejo Santa María” en la Casa de la Cultura de Coronel con la asistencia de más de 250 vecinos. También en esta planta logramos un hito muy relevante como fue la instalación del más moderno sistema de filtros en la aducción de agua de mar, sistema que también fue presentado a la comunidad. El buen desempeño de la operación y la integración de nuestra primera unidad a carbón con el entorno, nos permite ahora pensar en la segunda fase.

Respecto del Proyecto Hidroeléctrico San Pedro de 144 MW ubicado en la Región de los Ríos, hemos concluido el análisis de las prospecciones y estudios de terreno recopilados durante los últimos 2 años. Con estos antecedentes estamos finalizando la etapa de ingeniería de las adecuaciones y optimizaciones que los expertos consultados nos han recomendado, las que no afectan los principales parámetros ambientales del proyecto ya aprobado. Durante el primer semestre, iniciaremos un proceso de información de estas modificaciones con las autoridades e instituciones nacionales y regionales competentes, y también someteremos estos cambios a un proceso de socialización con la comunidad durante el segundo semestre del año, previo a ingresarlos al Sistema de Evaluación Ambiental.

Tenemos también una cartera de otros proyectos hidroeléctricos en distintas fases de desarrollo, que suman aproximadamente 500 MW. De ellos, destacar que estamos en condiciones de iniciar la construcción de la central hidroeléctrica la Mina de 34 MW, y estamos terminando el estudio de factibilidad de un complejo de centrales en la cuenca de los ríos Guaiquivilo y Melado, que sumarían una potencia aproximada de 400 MW.

Sobre el suministro de gas natural, si bien hemos estructurado algunos contratos de mediano y corto plazo que nos han permitido usar parte de nuestra capacidad de generación de ciclos combinados en el 2013, estamos buscando diversas vías para tener un suministro de gas de largo plazo, eficiente y confiable.

En definitiva, tenemos una cartera de proyectos que podrían sumar unos 1.000 MW y un inversión de casi US$ 3.000 mm en la próxima década, y estamos preparados para ser un actor relevante en el desafío de agregar la nueva capacidad de generación que Chile requiere.

No basta, sin embargo, con tener una cartera de proyectos y las capacidades internas para emprenderlos. Es fundamental, que más allá de los permisos, y con la participación del Estado, la sociedad civil y las empresas, se generen las condiciones de viabilidad que permitan su desarrollo dentro de la institucionalidad ambiental. Adicionalmente creemos que la institucionalidad ambiental debe evolucionar, incorporando algún mecanismo de ordenamiento territorial e instancias de participación ciudadana temprana, entre otras materias. También creemos que parte de los tributos que los proyectos generan, deben quedar en la región donde se instalan.

Hace dos décadas atrás, cuando este país inició los años virtuosos de desarrollo económico y social, mostrábamos con orgullo el precio de la energía en Chile, y cómo esta se producía preferentemente con fuentes autónomas y renovables. Hoy el costo de la energía, su sustentabilidad y dependencia, están entre nuestras principales debilidades y muchos analistas están advirtiendo el impacto que esto tendrá en el crecimiento. Tenemos un gran potencial hidroeléctrico aún no aprovechado, y no hay país desarrollado que teniéndolo, no lo haya utilizado. Y me refiero a algunos de los países considerados entre los más “verdes” del planeta como son Nueva Zelandia, Noruega, Suiza y Canadá. Por otra parte, países vecinos que en varios ámbitos son nuestros competidores, están desarrollando su potencial hidroeléctrico a gran escala como es el caso de Colombia, Perú, Argentina y Brasil. Tenemos también un gran potencial en las nuevas energías, como la solar, la geotermia y aunque más incipiente, la energía del mar. Desarrollemos aquellas que sean eficientes, tanto desde el punto de vista ambiental como económico, pero sin ignorar los problemas estructurales de algunas, que cómo la intermitencia, generan externalidades negativas como son los mayores requerimientos de capacidad de respaldo y de transmisión. Finalmente seamos conscientes que seguiremos necesitando nueva capacidad térmica eficiente, por su estabilidad y competitividad. Tanto en el mundo desarrollado como en nuestros países vecinos, la energía es sinónimo de grandes acuerdos y de decisiones. En Chile ha sido más bien sinónimo de divergencias y postergación de decisiones. En definitiva el llamado es a un gran acuerdo nacional para salir de este problema energético.

Permítanme antes de terminar realizar algunos comentarios sobre la reforma tributaria que hoy se discute en el parlamento, que son relevantes para una empresa cómo Colbún.

El importante plan de inversiones que hemos realizado en los últimos años, se pudo materializar principalmente mediante el uso de 3 fuentes de recursos. Primero hicimos un aumento de capital el año 2008. Luego, mantuvimos una política de reparto de dividendos de un 30% de las utilidades de manera de retener parte importante de ellas en la empresa para ser re-invertidas en crecimiento. Sólo luego de haber demostrado el compromiso de los accionistas concurriendo al aumento de capital y luego aprobando una política de dividendos como la descrita, recurrimos al mercado de deuda a través de Emisiones de Bonos y suscripción de Deuda Bancaria. Obtuvimos financiamiento, con buenas condiciones, porque los bancos y los inversionistas de los mercados globales vieron un compromiso de la empresa y de sus accionistas con una estructura de capital sana, con niveles de endeudamiento razonables. Es así como la empresa por primera vez obtuvo una clasificación de riesgo de “investment grade” el año 2010. Es decir las importantes inversiones que hemos realizado, fueron posibles por una combinación virtuosa y sinérgica de capital, deuda y re-inversión de utilidades. Emprender las inversiones futuras potenciales de la compañía que he mencionado, sólo será posible si podemos combinar, en un justo equilibro, nuevamente estas tres fuentes de financiamiento.

Lo comento porque una de las afirmaciones que se hacen sobre la reforma tributaria, es que la eliminación del FUT, instrumento que indudablemente incentiva el ahorro, la reinversión de utilidades y los aportes de capital, no afectaría la inversión de las empresas porque tendrían acceso ilimitado a mayores niveles de endeudamiento. Nuestra experiencia en los mercados de capitales indica lo contrario: acceder a endeudamiento competitivo y de largo plazo, siempre estará condicionado a un compromiso de la empresa y de sus accionistas a reinvertir utilidades y comprometer capital.

También se dice que la depreciación instantánea sería un incentivo al ahorro y la inversión más moderno y eficaz que el FUT. Sin embargo para las empresas medianas y grandes que representan parte importante de la inversión en Chile, este incentivo sólo estaría disponible por única vez para proyectos que se inicien y terminen dentro de 12 meses de promulgada la ley de reforma tributaria, pregunto ¿qué proyecto de envergadura se puede desarrollar en ese plazo?

Un comentario final sobre un aspecto de la reforma que afecta al sector energético. Me refiero a los impuestos verdes. Más allá de sus virtudes que puedo compartir, no va en el sentido de velar por la estabilidad en las reglas del juego que, después de haber establecido exigentes normas de emisión a las centrales termoeléctricas, que se propusieron en el anterior gobierno de la presidenta Bachelet y se implementaron en el gobiernos del presidente Piñera, sólo algunos años después se proponga además un impuesto a las emisiones. Impuesto que por lo demás ninguno de los países vecinos con los cuales competimos, ha establecido.

Los países legítimamente tienen derecho a establecer mayores impuestos. La educación es una prioridad. Es un deber sin embargo de todos los actores reconocer que la reforma propuesta es de una gran magnitud y complejidad, y que puede tener efectos negativos en la inversión y ahorro, que compensen los objetivos loables que persigue. Es un deber reconocer estos riesgo y escuchar las recomendaciones de distintos actores sobre los instrumentos alternativos para mitigarlos.

Así cómo se requiere un gran acuerdo energético, una comisión de expertos anunciada estos días para proponer cambios al sistema de pensiones y, cómo dijo el ministro de educación, un acuerdo transversal para darle sustentabilidad a la reforma educacional, no hay razones para no sostener lo mismo sobre la reforma tributaria.

Con esta reflexión termino estas palabras y los invito a leer nuestra Memoria anual 2013. Verán a través de sus páginas que estamos trabajando en múltiples ámbitos que hablan de una Compañía viva. Viva porque hay un grupo de profesionales y trabajadores haciéndola funcionar y crecer todos los días del año y a toda hora. A todos ellos mi agradecimiento por su esfuerzo, compromiso y profesionalismo.

Muchas gracias.

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