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La hidroelectricidad en un mundo con más energía renovable

diciembre 20, 2016

Esta tecnología es la que está mejor posicionada para complementar la variabilidad de la energía solar y eólica.

Cuando el 27 de febrero de 2010 tuvo lugar el terremoto que golpeó a la zona centro sur de Chile, la Central Colbún -una de las más grandes del país- fue la primera en partir luego del sismo, permitiendo con ello la restitución gradual del suministro eléctrico de todo el país. En efecto, esta Central tiene la capacidad de pasar de estar detenida a operar a plena capacidad en cosa de un par de minutos y asimismo, subir o bajar su generación en forma rápida y oportuna ante cualquier evento imprevisto.

La flexibilidad que históricamente han demostrado las centrales hidroeléctricas de embalse tiene ahora una nueva misión. El mundo ha cambiado y es un hecho que las energías solares y eólicas irán incrementando progresivamente su participación en la generación de electricidad. Sin embargo, es conocido también que ambas están sujetas a la variabilidad de los elementos naturales; el viento no siempre está y es por naturaleza intermitente; y las solares sólo operan en el día. Para poder garantizar el suministro eléctrico de forma continua y segura, el sistema requiere entonces de otras tecnologías como complemento. Y es aquí donde la hidroelectricidad tiene mucho que aportar.

La hidroelectricidad es energía limpia, renovable, competitiva, de larga vida, local y alineada con la lucha contra el cambio climático; y, cuando tiene capacidad de regulación, aporta al sistema eléctrico una alta flexibilidad y capacidad de adaptación. Por ello, es la tecnología mejor posicionada para complementar la variabilidad de la energía solar y eólica.

En efecto la propia Política Energética Nacional, en cuya elaboración intervino un grupo transversal de actores, destaca el rol de la electricidad en la generación futura. “La hidroelectricidad surge como una fuente relevante en todos los escenarios analizados. Contar con un mayor nivel de hidroelectricidad con capacidad de regulación es muy importante para habilitar una mayor penetración de fuentes variables, agregando flexibilidad al sistema, y minimizando emisiones y costos económicos”, señala el mencionado documento.

Sin embargo, y a pesar del reconocimiento que se le hace en las políticas, el desarrollo de la hidroeléctrica se ve enfrentada a grandes desafíos. Cada vez debe insertarse de forma más armónica con el entorno, tanto social como ambientalmente. Esta tarea no es fácil, pero es perfectamente alcanzable cuando se cuenta con los estándares adecuados de sustentabilidad y una buena relación con las comunidades; tal como ha ocurrido con el proyecto más reciente de Colbún, la Central Angostura. De la misma forma, el sistema debe reconocer adecuadamente el valor de la flexibilidad que ésta aporta.

Estamos en un sector que está cambiando, más rápido o más lento, pero que tiene un trazado claramente definido. Y en este sentido, la hidroelectricidad debe tener el papel que le corresponde en un mundo donde la capacidad de adaptación y de respuesta es cada día más evidente y valorado. Este es uno de los grandes desafíos que tenemos por delante.

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