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Opinión: ¿Es el paso de peces la mejor opción para los proyectos hidroeléctricos en Chile?

diciembre 1, 2017

En el marco de procesos de evaluación ambiental de proyectos hidro, algunos actores han promovido la escalera o ascensor para peces. Pero una solución técnica del Hemisferio Norte no parece tan adecuada para un país como Chile.

En los últimos años, durante la tramitación ambiental de los proyectos de generación hidroeléctrica con impactos en el desplazamiento de peces en los cursos a intervenir, algunas autoridades o representantes de la sociedad civil han planteado la idea de implementar sistemas de pasos de peces, ya sean éstos escaleras o ascensores de peces.

Esta visión, inspirada en la experiencia de países desarrollados como Norteamérica o Europa, plantea sin embargo algunas preguntas ¿Es este sistema el más adecuado para un país con las características de Chile? ¿Cuál sería su impacto dado el tipo de especies o cuencas que hay en nuestro país? ¿Existen soluciones alternativas?

Una primera reflexión es que no existe consenso a nivel país respecto a qué tipo de especies corresponde proteger de manera prioritaria. Una primera respuesta debería apuntar naturalmente a las especies nativas, como el bagre o el pejerrey. Pero existen también otros grupos de interés, como por ejemplo algunos municipios o asociaciones de pesca deportiva, cuyo interés principal son las especies introducidas, como la trucha o el salmón.

El problema es que no existen antecedentes para sostener que es posible implementar soluciones que favorezcan o compatibilicen la protección de ambos tipos de especies, nativas y exóticas. Lo anterior se da por las evidentes diferencias biológicas de ambos grupos. Mientras las especies nativas son de menor tamaño, más vulnerables e incapaces de nadar contracorriente en grandes tramos; en contraste, las especies exóticas (introducidas) tienen mayor tamaño, al parecer depredan a las nativas y tienen mayor capacidad de nado. Por lo tanto, lo que es positivo para unas no lo será necesariamente para otras.

Si bien los pasos de peces son la herramienta más antigua utilizada para minimizar el impacto provocado por las centrales hidroeléctricas, las experiencias que se tienen en América del Sur (Brasil) con estos sistemas no han sido exitosas para las especies nativas, principalmente porque sus diseños se han basado en las soluciones existentes en América del Norte, cuyo objeto de protección (salmónidos) es muy diferente al nativo de las cuencas de Brasil (1). Y las soluciones no pasan por replicar lo que se ha hecho en otras latitudes.

Adicionalmente, debido a que existen ciertos vacíos en la legislación y tampoco hay experiencia práctica de pasos de peces (en cuanto a diseño, implementación y operación), la autoridad ambiental no ha definido qué tipo de especies son las que se debe proteger.

Por lo anterior, al momento de definir el mecanismo a implementar, un criterio a tener presente es que éste debe ser acorde al objetivo que se quiere lograr: ¿respetar el estado “natural” del río? ¿proteger la biodiversidad poniendo como foco la ictiofauna nativa? ¿velar por las especias introducidas que tienen un valor más económico o turístico?

Una vez definido el objeto de conservación, el diseño de un sistema o dispositivo de paso de peces debe basarse en la evidencia científica: biología y ecología de la o las especies a proteger, considerando sus dinámicas de desplazamiento o migración y entre especies (depredadoras), ubicación de hábitats críticos, preferencias de alimento y capacidad de nado, entre otros (2). Otro criterio de diseño es el mecanismo de atracción, la eficiencia del ingreso de peces, el paso de los individuos aguas arriba y la evaluación posterior de las poblaciones aguas abajo (monitoreo) (3 y 4) . Es decir, se requiere bioingeniería sofisticada para el desarrollo de estas obras.

Instalar pasos de peces sin criterios biológicos ni análisis específicos de los hábitats críticos y dinámicas de poblaciones locales –entre otros- puede terminar comprometiendo la conservación de la fauna íctica, transformándose en una “trampa ecológica” en lugar de una solución.

Cuando no es factible implementar un paso de peces, o en los caso de que este paso no sea eficiente, es importante tener en cuenta que la siembra es una solución contemplada en la legislación vigente (Ley General de Pesca y Acuicultura del año 1991), además de la translocación (trap & transport) que ha sido aprobada ambientalmente en algunos proyectos.

En síntesis, dado que por el momento no existe consenso ni prueba de efectividad a nivel local respecto a los posibles diseños de pasos de peces, tal vez antes de promover prioritariamente una única opción es necesario considerar otras alternativas como la siembra o la relocalización, propuesta en la misma Ley de Pesca y Acuicultura. Paralelamente, se podría promover una política pública respecto a las medidas para la mantención de la conectividad en las cuencas en que existe desarrollo hidroeléctrico; donde los titulares trabajen en conjunto para la evaluación y mantención del ecosistema. La meta es el desarrollo sustentable de proyectos hidroeléctricos, que sean aceptados por la comunidad científica, la sociedad civil y la autoridad.

Imágenes: Centro de Ecología Aplicada


  1. Agostinho A., Gomes L., Rodriguez D., Suzuki H. Efficiency of fish ladders for neotropical ichthiofauna, River Res. Applic. 18:299‐306, 2002.
  2. Martins L., Betinelli L., Pereira B., Borges L. Fish passage post‐construction issues: analysis of distribution, attraction and passage efficiency metrics at the Baguari Dam fish ladder to approach the problem. Neotropical Ichthyology, 10(4):751‐762, 2012.
  3.  Woodford D., Mcintosh D. Evidence of source–sink metapopulations in a vulnerable native galaxiid fish driven by introduced trout. Ecological Applications, 20(4) 967–977, 2010.
  4. Wilkes, M. Taller KEEPFISH enero 2017.

 

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