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13 Oct 2023

José Ignacio Escobar a La Segunda: "Se ha tratado de instaurar un mensaje de que el sector eléctrico está en una crisis gravísima"

"Aprendí más de liderazgo en el rugby que en la universidad” comenta José Ignacio Escobar (45 años), ingeniero civil Industrial (PUC), magíster en Regulación Económica (UAI) y gerente general de Colbún. Esta entrevista se realiza un viernes y Escobar se encuentra al otro lado de la pantalla en polera. Padre de cinco hijos, contesta algunas preguntas por WhatsApp mientras va a buscar a sus niños al colegio, es fanático de Rush y fue recientemente nombrado por Bloomberg como una de las 500 personas más influyentes de Latinoamérica. Escobar se aleja del cliché de un gerente general tradicional.

Con una amplia trayectoria y conocimiento de la industria de las energías renovables, antes de aterrizar en Colbún fue director general para Sudamérica de Acciona Energía y presidente de ACERA (Asociación de Energías Renovables y Almacenamiento). Hoy es uno de los hombres de confianza del clan Larraín Matte, en una industria que, sin duda, saca chispas.

- Recientemente apareciste en el ranking de las 500 personas más influyentes de Latinoamérica con otros 10 chilenos, como Andrónico Luksic o Ignacio Cueto. Una carrera bastante meteórica considerando tu edad.

—Soy joven en edad, pero llevo más de 20 años en esta industria. Mi foco ha estado en impulsar la transición energética siempre de forma responsable, con sentido de negocio, tratando de mirarla en todas sus dimensiones. Creo que en Bloomberg vieron que siempre he intentado liderar este tema con un sentido de industria, no pensando en la empresa en particular que me ha tocado dirigir. Pienso que mi visión gremial en la que he fomentado el diálogo con los distintos gobiernos puede haber influido también, porque siempre he pensado que esta es una relación de largo plazo. Obviamente en lo personal estoy muy feliz con el reconocimiento.

—Jugaste en el equipo Old Boys y fuiste seleccionado nacional. ¿Cuánto ha influido el rugby en tu liderazgo?

—Me ha marcado en la vida y viendo el mundial (de rugby que se disputa por estos días) más lo he confirmado. En el rugby el valor del trabajo en equipo es muy fuerte, no hay líderes ni estrellas, siempre se piensa en el equipo. La humildad, perseverancia, el respeto al árbitro y las autoridades son valores que se pueden extrapolar a cualquier ámbito de la vida. Permanentemente me acuerdo del rugby cuando estoy haciendo algo en este negocio.

“Nuestro problema es de abundancia de energía y no de escasez”

—Hablando de liderazgos, te ha tocado trabajar con varios ministros de Energía. ¿Cómo evalúas la gestión de Diego Pardow?

—Me parece que está haciendo todos los esfuerzos para generar los cambios regulatorios necesarios y seguir avanzando en la transición energética. Si bien concuerdo con que en este Gobierno el mandato presidencial deber ser claro en el compromiso que tiene Chile con la carbono neutralidad, el ministro ha entendido que la variable medioambiental no es la única y que no se puede hacer caso omiso al tema de los precios y la seguridad del sistema. La electricidad hoy es un insumo importantísimo, es uno de los principales costos que tiene cualquier empresa y por lo tanto tampoco podemos descuidar ese ángulo y enfocarnos exclusivamente en el cambio climático. El equilibrio entre sostenibilidad, competitividad y seguridad es muy fino. Si ponemos en riesgo el suministro, ahí sí que se complica la cosa porque los sistemas de salud y de transporte, por ejemplo, dependen de la energía.

—¿Cómo estuvo el ambiente en el Chile Day en el conversatorio entre Bernardo Larraín, el ministro Pardow y Rafael Mateo de Acciona? Pareciera que la pugna entre las compañías de energías tradicionales y las renovables despierta muchas pasiones.

—La caricatura de poner a las tradicionales versus las renovables como el Colo-Colo y la U no tiene ningún sentido. Aquí no hay empresas más nuevas, más viejas, más o menos renovables, aquí estamos todos avanzando.

—Pero el mismo vicepresidente de Colbún, Bernardo Larraín, dijo en el panel que “parece ser que los viejos estamos haciendo más cosas nuevas que los mismos nuevos”.

—Los nuevos y los viejos respecto a quienes han entrado en Chile. Evidentemente las empresas que estamos en el país hace 30 o 40 años usamos las tecnologías que teníamos disponibles en ese momento para poder proveer de electricidad a nuestro país y por lo tanto, en Colbún no tenemos absolutamente nada en contra de nuestro pasado, estamos muy orgullosos de él. Hemos sido un actor relevante en toda nuestra historia para el desarrollo de Chile, pero evidentemente hoy en día con los nuevos requerimientos de la sociedad y por sobre todo los de nuestros propios clientes, estamos acelerando al máximo nuestra propia descarbonización y transformación energética ocupando las mejores tecnologías disponibles que hoy son eólica, fotovoltaica y almacenamientos. Entonces sí, somos de alguna forma “los viejos”, pero los viejos también tenemos derecho a reinventarnos, a aprender cosas nuevas. Bernardo en Chile Day se refería a esto de tratar de “enjuiciarnos” por nuestro pasado y suponer que queremos mantener el status quo versus teóricamente “los nuevos” que son siempre los buenos, los limpios. Eso no tiene ningún sentido.

—El tema de la reasignación de los ingresos tarifarios ha sido uno de los puntos más conflictivos en el debate. El ministro Pardow ha dicho que el objetivo del proyecto de transición es evitar que las empresas caigan en la insolvencia.

—El equilibrio efectivamente es delicado; definir quién se hace cargo de qué riesgo y qué costo implica esa decisión es complejo. Nuestra visión es que quienes mejor hemos demostrado durante toda la historia eléctrica de Chile que sabemos administrar gran parte de esos riesgos, somos los generadores porque tenemos mucha información del sector energético mundial, sabemos lo que está pasando con los distintos vaivenes de los combustibles en Europa, y tenemos mejores modelos para proyectar la hidrología, entre otros. La idea es blindar al cliente lo máximo posible de esos riesgos y eso pasa en todas las industrias. No nos parece justo y ahí lo tendrá que evaluar el Estado, que sean los clientes, en este caso particular, los que tengan que hacerse cargo de todos los riesgos del sistema. En el sector de generación en Chile hemos demostrado que hemos sido capaces de sortear numerosas crisis energéticas, grandes sequías, desabastecimiento de gas, un montón de problemas. Lo que quieren los clientes es certeza de precios a largo plazo para también ellos poder proyectar sus inversiones. Tú no le puedes decir a una minera que está proyectando una expansión de alta inversión o a una pyme que quiere crecer, que el precio de la energía le va a cambiar todos los meses. Gracias a ese blindaje que las generadoras les han ofrecido a sus clientes, es que Chile ha sido uno de los lideres mundiales en el desarrollo de un mercado de contratos a largo plazo que comenzó en los años 80. Ese modelo me parece delicado romperlo.

—El ministro Pardow dijo en una entrevista en «La Tercera» que “cuando uno pone las cosas en términos de números, de evidencia, es mucho más fácil acomodar las distintas visiones y alcanzar una solución más de consenso”. Pero al parecer no hay consenso en la evidencia.

—Concuerdo plenamente con lo que dice el ministro, los números y la evidencia empírica de lo que ha pasado en Chile son muy contundentes. Hemos sido uno de los países que ha logrado transformar su matriz energética más rápido que cualquier otro en el mundo. Nosotros vamos a cerrar este año con más de un 60% de generación eléctrica en base a fuentes renovables. La inversión en energías renovables no convencionales en los últimos diez años ha crecido 15 veces, a fines del 2025 vamos a tener más de un 75% de energías renovables en la matriz, entonces desconocer ese tremendo éxito que ha tenido Chile en su transformación es simplemente no ver la realidad. Aquí se ha tratado de instaurar un mensaje de que el sector eléctrico está en una crisis gravísima, que va quebrar y si bien el sector eléctrico está pasando un momento tenso, no es una crisis en la que el sector se esté cayendo a pedazos. Chile hoy tiene un “nice problema tu have”, nuestro problema es de abundancia de energía y no de escasez. Tenemos la posibilidad de generar el triple de energía de la que consumimos.

—¿Qué le parece el acuerdo al que llegó ayer el Gobierno en el Congreso para graduar el alza de las tarifas eléctricas?

—Nos parece una buena noticia que el mundo político genere los acuerdos transversales para continuar con el importante desarrollo que ha tenido nuestro sector. El sistema eléctrico chileno ha sido líder en la incorporación de energías renovables, lo que se debe en gran parte a la capacidad que ha tenido de construir una hoja de ruta transversal basada en el respeto de los contratos vigentes, un activo rol de los mercados y del sector privado, el impulso de un desarrollo sostenible de esta industria junto a las comunidades y el diseño de señales regulatorias transparentes, de largo plazo y parejas para todos los actores que incentiven la inversión.

“Seguimos operando como hace 30 años”

—Pero, ¿cómo solucionamos el problema de la transmisión eléctrica en la zona centro?

—Tenemos que revisarlo. Nosotros creemos que esto no se trata solamente de más transmisión. Un dato: la línea eléctrica Cardones-Polpaico, si bien en las horas de sol está efectivamente colapsada y en ella se vierte energía renovable, está disponible en la noche. No es que necesitemos más líneas nuevas, necesitamos gestionar mejor las que tenemos. Obviamente hay que crecer en nuevas líneas, pero, insisto, que no quede la sensación de que la única solución es invertir sólo en eso.

—Según un estudio de la Universidad de Chile solo en 2022 faltó incorporar un 40% más de transmisión, lo que implicó inversiones extras de más de 2 mil millones de dólares.

—Son líneas que estaban adjudicadas y están retrasadas. Efectivamente no se han cumplido los plazos por el tema de la permisología principalmente. Pero además tenemos que gestionar mejor la que tenemos para transformarnos en potencia mundial en transmisión. Todavía seguimos operando como hace 30 años y eso hay que modernizarlo.

—¿Crees que se logrará la meta que se puso Chile para la descarbonización al 2040? Estudios dicen que es posible, pero que hay que hacer importantes ajustes presupuestarios.

—Te puedo garantizar que Chile va a ser uno de los primeros países del mundo que va ser 100% renovable. Eso no cabe la menor duda. Lo que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo como sociedad en cómo va a ser ese cambio, cuáles van a ser los costos asociados y hacer de forma transparente y honesta esa evaluación. Todos los que estamos en este sector estamos de acuerdo en que Chile tiene el potencial, el talento y los recursos financieros para lograr que sea uno de los 5 o 10 primeros países del mundo en tener una matriz 100% renovable. En eso hay absoluta claridad.

—Hace un mes el ministro Pardow reconoció un error de cálculo en el alza de tarifas proyectadas, lo que le costó la salida al jefe del área eléctrica de la Comisión Nacional de Energía. ¿Qué opinas de este impasse?

—Las complejidades de ser un sector que hoy tiene más de 150 empresas, leyes de congelamiento de tarifas y muchos más actores, ha puesto un estrés bien importante en las herramientas que tiene la autoridad para hacer estos cálculos. El sistema eléctrico es muy complejo de tarificar y creo que está pasando por una problemática que es totalmente entendible, por lo rápido que ha crecido la industria. Tenemos que actualizarnos y tener las herramientas tecnológicas para hacerlo. Acá no hay malas voluntades, simplemente una complejidad y una cantidad de información que ha crecido exponencialmente.

—¿Cómo te ves en unos años más?

—No pienso dejar Colbún (risas). Estoy absolutamente comprometido con lo que estamos haciendo, espero que esto sea un amor de largo plazo. Esta es una apuesta tremendamente inspiradora que no se puede hacer en dos o tres años. Me desafía demostrar que la transformación energética, la sostenibilidad y el mundo empresarial no son fuerzas contrapuestas, sino que pueden converger hacia visiones comunes.

—¿Y si algún Gobierno te tentara para liderar algún puesto en Energía?

—Siempre he dicho que en algún momento de mi vida me gustaría ser profesor para trasladar este conocimiento a otros y también quizás por un tiempo abocarme al servicio público. No tengo una vocación política, pero si tuviera que hacer una pausa en la vida y colaborar, lo recibiría como un honor.

Fuente: Diario La Segunda